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CÍRCULO
CROMÁTICO
Los doce segmentos del círculo cromático
incluyen tonos primarios, secundarios y terciarios, y sus tintes y matices
específicos. Los tres tonos primarios del rojo, el amarillo y el
azul forman un triangulo equilátero dentro del círculo.
Los tres tonos secundarios del naranja, el violeta y el verde están
ubicados entro lo tonos primarios y forman otro triángulo. El naranja
rojizo, el naranja amarillento, el verde amarillento, el verde azulado,
el violeta azulado y el violeta rojizo son los seis tonos terciarios.
Cada tono primario, secundario o terciario está a un nivel de saturación
total, o de brillo, lo que significa que no se le ha agregado negro, blanco
ni gris. El color se describe en términos de valor, que es la claridad
u oscuridad de un color, o la cantidad relativa de blanco o negro en un
tono. Si el blanco es agregado como incremento a cualquiera de los doce
colores, obtendremos valores más claros del tono, llamados tintes,
(el rosa es un tinte del rojo primario).
El incremento de negro o gris en un tono da por resultado valores más
oscuros del tono, conocidos como matices, ( del rojo es el borgoña
o rojo oscuro).
Escala acromática: se ha considerado al blanco, negro y gris como
colores acromáticos o neutros; colores sin color. Desde el punto
de vista psicológico estos son colores, ya que originan en el observador
determinadas sensaciones y reacciones psicológicas ( son los colores
tradicionales del luto, dependiendo de cada cultura).
Desde el punto de vista lumínico, la luz blanca no es un color,
sino la suma de todas las radiaciones del espectro visible, siendo el
negro, la ausencia absoluta de luz. Desde el punto de vista de los pigmentos,
el blanco será considerado un color primario, ya que no puede obtenerse
de ninguna mezcla, y el negro sería considerado como secundario,
porque es posible obtenerlo a partir de la mezcla de otros.
INTERACCIÓN DEL COLOR: ARMONIA Y CONTRASTE
Cada color ejerce sobre la persona que
lo observa una triple acción:
Impresiona al que lo percibe, por cuanto que el color se ve, y llama la
atención.
Tiene capacidad de expresión, porque cada color, al manifestarse,
expresa un significado y provoca una reacción y una emoción.
Construye, todo color posee un significado propio, y adquiere el valor
de un símbolo, capaz por tanto de comunicar una idea.
Existen dos formas compositivas del color. Una de ellas es la armonía
y la otra el contraste. Armónicas son las combinaciones en las
que se utilizan modulaciones de un mismo tono, o también de diferentes
tonos, pero que en su mezcla mantienen los unos partes de los mismos pigmentos
de los restantes. En todas las armonías cromáticas se pueden
observar tres colores: uno dominante, otro tónico y otro de mediación.
El dominante que es el más neutro y de mayor extensión,
sirve para destacar los colores que conforman nuestra composición
gráfica.
El teórico, normalmente en la gama del complementario del dominante,
es el más potente en color y valor; y el de mediación, que
acentúa como conciliador y modo de transición, entre cada
uno de los anteriores.
En una composición armónica cuyo color dominante sea el
amarillo, y el violeta sea el tónico, el mediador puede ser un
color rojo, sí la sensación que queremos trasmitir es de
calidez, o un azul si lo que queremos es que nuestra composición
sea fría.
La armonía más sencilla es aquella en la que se conjugan
tonos de la misma gama o de un mismo sector del círculo cromático.
Las formas del contraste: una composición es contrastante cuando
está realizada con colores que nada tienen en común entre
sí.
Contraste de tono: cuado utilizamos diversos tonos cromáticos.
La sensación de contraste de tono más acentuada se produce
cuando empleamos colores base sin modulaciones intermedias. Es un contraste
fuerte, pero no excesivo si tenemos la precaución de que domine
sólo uno en extensión, en intensidad o en saturación,
atenuando los restantes con blanco, negro o reduciendo sus dimensiones.
Contraste de claro/oscuro: su punto extremo está representado por
la proximidad del blanco y el negro, entre los que se desarrolla una escala
completa de grises, actuándole color gris como un intermediario
neutro, que puede apaciguar tonos de contraste intenso.
Contraste de saturación: se origina de la modulación de
un tono puro saturado con blanco, negro, gris, o un color complementario.
El contraste puede darse entre colores puros o bien por la confrontación
de éstos con otros no puros. Los colores puros pierden luminosidad
cuando se les añade negro, y varían su saturación
mediante la adicción del blanco, modificando los atributos de calidez
y frialdad. (El verde es el color que menos cambia mezclado tanto con
blanco como con negro.).
Contraste de cantidad: es la contraposición de lo grande y lo pequeño,
en una relación basada en el logro del equilibrio máximo,
de tal manera que ningún color tenga preponderancia sobre otro.
Mediante la percepción ligada a la luminosidad y a la intensidad,
la relación dimensional puede corregir importantes diferencias.
Superficies de color de distinta luminosidad y de idénticas dimensiones,
por el fenómeno de irradiación, parecen de tamaño
distinto. En una composición gráfica el amarillo, siendo
tres veces más luminoso, debería ocupar una extensión
tres veces más pequeña que su complementario violeta.
Contraste simultáneo: se produce por la influencia que cada tono
ejerce sobre los demás al yuxtaponerse a ellos en una composición
gráfica.
Contraste entre complementarios: dos colores complementarios son los que
ofrecen juntos mejores posibilidades de contraste, aunque resultan muy
violentos visualmente combinar dos colores complementarios intensos. Para
lograr una armonía conviene que uno de ellos sea u color puro,
y el otro esté modulado con blanco o negro.
Contraste entre tonos calientes y fríos: pueden dar lugar a efectos
luminosos fríos y oscuros, fríos y claros, cálidos
y oscuros, cálidos y claros. Para el color la relación figura-fondo
resulta un factor determinante.
Las gamas y sus tipos: Gama: es la escala formada por gradaciones equidistantes
que muestran un paso regular de un color puro hacia el blanco o el negro.
Escala monocromática: aquella en la que solo interviene un color,
y se forma con todas las variaciones del mismo, o con el agregado de blanco,
negro o una mezcla de ambos, gris.
Escala de saturación: o escala de blanco, cuando al blanco se le
añade un cierto color hasta conseguir una saturación .
Escala de luminosidad: o del negro, cuando al color saturado se le añade
solo negro.
Escala de valor: cuando al tono saturado se le mezcla a la vez el blanco
y el negro, o lo que es lo mismo, el gris.
Cada escala cromática la podemos dividir en relación a su
contenido:
Escala alta: cuando se utilizan las modulaciones del valor y de saturación
que contienen mucho blanco.
Escala media: cuando se utilizan modulaciones que no se alejan mucho del
tono puro saturado del color.
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